Guías
Instrucciones de cuidado y mantenimiento
Un mandil o delantal plomado bien cuidado conserva su capacidad de protección durante años. El plomo interno puede agrietarse o desplazarse sin que se note a simple vista, así que el mantenimiento correcto no es opcional: es parte de la seguridad radiológica del usuario.
Antes de cada uso
- Revisa que la tela de recubrimiento (interior y exterior) esté firme, sin rasgaduras.
- Verifica que las conexiones de broches, velcro o cinturón estén firmes.
- Confirma que la equivalencia de plomo indicada en la etiqueta corresponda a la requerida para el procedimiento.
- Ajusta la talla al cuerpo del usuario.
¿Dudas con la talla? Consulta la tabla de tallas.
Limpieza
Hazlo así
- Limpieza únicamente a mano.
- Las manchas de líquidos (medio de contraste, sangre) se limpian de inmediato con un paño suave, agua tibia y detergente neutro, antes de que sequen.
- Para desinfectar, usa solo detergente suave indicado para este fin.
Evita
- Nunca laves en lavadora, seques en secadora ni planches.
- Prohibido usar solventes, gasolina, alcohol o cualquier líquido corrosivo: dañan el recubrimiento y pueden comprometer la barrera de protección.
Almacenamiento
- Guarda siempre el mandil colgado en gancho o percha, nunca doblado — doblarlo puede fracturar el material de plomo interno.
- Mantenlo alejado de fuentes de calor (radiadores, tuberías de calefacción).
- Evita el contacto con objetos filosos que puedan perforar o cortar el recubrimiento.
Contraindicaciones de uso
- En salas con más de 150 kV y 500 mA, la capacidad de protección del equipo se reduce.
- El equipo con equivalencia de plomo superior a 0.35 mmPb no debe usarse por periodos prolongados de forma continua.
Inspección periódica y vida útil
- Inspecciona el equipo al menos dos veces al año.
- Revisa visualmente la parte baja del mandil en busca de abultamientos (señal de fractura del material interno), grietas o pliegues permanentes.
- Idealmente, radiografía el mandil periódicamente para detectar daño interno no visible.
- La vida útil depende directamente del cuidado y mantenimiento: no hay una fecha de caducidad fija.
Si detectas daño
Si el equipo presenta cualquier daño visible o confirmado por radiografía, debe dejar de usarse de inmediato. Un mandil dañado no garantiza la protección indicada en su etiqueta.
